miércoles, 24 de octubre de 2012



(Por: David Meza Ramírez)

El Gobierno Municipal que encabeza Julio Ramírez se encuentra colapsado financieramente, no tiene dinero para pagar nómina mucho menos para empezar a hacer obras. Para dar cuenta de  la última de las obras municipales que se realizó en Sonoyta, debemos remontarnos al mes de agosto de 2011, cuando por medio de un boletín de prensa el gobierno del Licenciado Quiroz  dio a conocer la pavimentación de la calle Dr. Olivares, la que cruza a un costado de Cruz Roja, de eso hace 14 meses, desde entonces y hasta la fecha no se han inaugurado obras en esta frontera, obras realizadas por el gobierno municipal.

La muestra más clara de esta inactividad de la administración se vio reflejada en el “tercer informe de gobierno” del Licenciado Quiroz, el cual se tradujo en un escueto discurso improvisado, donde no se mencionaron cifras, acciones de gobierno ni nada en particular, solo una verborrea incoherente y tartamudesca, no había nada que informar.

QUIROZ, EN SU ÚLTIMO INFORME DE GOBIERNO
NO TENÍA QUE INFORMAR...
El Gobierno actual lo encabeza el priísta Julio Ramírez Vásquez, quien dice tenía una noción de que encontraría una administración con graves problemas financieros, lo que nunca se imaginó es hasta qué grado estaba el problema. 

La realidad les ha caído como balde de agua fría a los nuevos gobernantes quienes ya se enfilan rumbo a su segundo mes de gobierno y todavía no hayan la punta de la madeja. Los problemas para pagar la nómina se han hecho patentes en estas primeras quincenas, los sueldos han llegado con miles de dificultades, a cuentagotas,  y con los retrasos de algunos días, la última, más de una semana, para los trabajadores que menos ganan, los de abajo, los de más arriba todavía no cobran su último cheque.

No menos de uno de los nuevos funcionarios se encuentran “incómodos” por decirlo de manera suave, con esta situación de la falta de recursos y el atraso de sus cheques quincenales, por un lado están los que no tenían trabajo y por lo mismo les urgen el dinero y por otro lado aquellos que dejaron sus empleos estables y de buen ingreso para venir a aventurar en este nuevo proyecto, en ambas posiciones la única manera de alentar al positivismo y de retomar el deseo de servir, es la llegada del famoso “cheque verde” la saliva ya no pega.

Aun así no queda de otra más que “aguantar vara” y esperar que los pagos se regularicen a la brevedad, que el Ayuntamiento empiece a estabilizarse poco a poco para que los recursos fluyan. En cuanto a esperar que el gobierno municipal empiece a hacer obra para antes de fin de año, sería utópico, aunque no imposible. En las arcas estatales no hay mucho que “rascar” aun así, se encuentran programados en el presupuesto de egresos del 2012 algunos millones, cuatro aproximadamente, que debieron haber aterrizado ya en Tesorería Municipal, ese dinero,  viene etiquetado (o debería de venir) para la remodelación del Palacio Municipal y algunas pavimentaciones, y las voces en el pasillo del ayuntamiento coinciden, para lo que sea, pero que lleguen los billetes. Es por eso que ni siquiera se han pintado las paredes del Palacio porque se está en espera de que llegue ese dinero que es precisamente para darle una nueva cara al muy desgastado edificio municipal.
EL TESORERO JOSÉ RAMOS,  BATALLANDO
PARA PAGAR NÓMINA CADA 15 DÍAS

Por lo pronto todo está parado, los eventos públicos han salido muy austeros, pero han salido, la inactividad y la parálisis gubernamental es producto de la falta de dinero, de eso no hay duda, pero tendrá que llegar el momento en que las aguas se estabilicen, el tesorero José Ramos busca estrategias junto con el alcalde para tratar de salir del atolladero en que se encuentran, pero la llegada de las quincenas les roba el sueño y la tranquilidad, no terminan de pagar una cuando ya tienen la otra encima. También está el asunto de los próximos pagos de aguinaldos en diciembre, que pareciera falta mucho pero que según la ley deben de tener listos para el día 15 de ese último mes del año, en un poco más de 50 días tendrán que estar listos esos recursos, el camino es el mismo, el tradicional, el Gobierno de Sonora sale al paso con un préstamo, aquí en el municipio de aproximadamente 3 millones de pesos, y a seguir endeudando al gobierno municipal, de por sí ya bastante endeudado.

Por eso  las obras públicas se van a tardar, las promesas de campaña y los compromisos que entabló el ahora presidente Julio Ramírez con la ciudadanía tomarán tiempo, ¿cuánto? No lo sabemos pero el panorama no se vislumbra muy favorable, por si esto fuera poco, las demandas en contra del ayuntamiento por despidos injustificados, por convenios laborales incumplidos, por falta de pago a proveedores y por multas de organismos e instituciones estatales y federales, no dejan de llegar todos los días, empedrando aún más el camino a esta administración.

El gasto corriente, o sea, el de todos los días es otro reto, todo lleva a donde mismo, falta dinero, para combustible para refacciones, hasta para comprar hojas blancas y plumas están batallando. el plan de austeridad parece que no está dando resultado, las inconformidades al interior se incrementan y los roces entre funcionarios cada vez están más a flor de piel.

Hoy todavía el pueblo le sigue dando el beneficio de la duda al gobierno de Julio Ramírez, es muy pronto para adelantar juicios y a pesar de que la comunicación oficial no ha dicho nada al respecto y no ha mediado justificación ni explicación alguna, aun así el pueblo sigue esperando buenos resultados, los sonoytenses, no todos por supuesto, pero sí la mayoría, confían en que pronto el “cambio” será palpable en Sonoyta, y aunque las necesidades son muchas, el pueblo pide poco, seguridad, pavimentación, agua y alumbrado público, recolección de basura, honestidad, orden, atención humana y obras que detonen el empleo para que mejore la economía.

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