lunes, 12 de noviembre de 2012


Jóvenes infractores, ¿víctimas o victimarios? 

En Sonoyta el problema va a la alza…¿qué hacer?




(POR: DAVID MEZA RAMÍREZ)



La reciente alza de menores infractores en Sonoyta, tiene preocupados a los diversos sectores sociales, principalmente a las autoridades, en este caso de los tres niveles de gobierno, quienes no encuentran una pronta solución al problema.

Los menores infractores, ¿víctimas o victimarios? Cuestionamiento nada fácil de responder para las autoridades cuando se enfrentan al problema in situ, pues por un lado habrá quien opine que la mano dura y el castigo férreo son la mejor “medicina” para “enderezar” la vida de los jóvenes cuando son menores de edad, pero también hay quienes piensan que estos niños son solo víctimas de su entorno, no son causa, sino consecuencia.

En el caso de Sonoyta, la dificultad se acrecienta debido a que las autoridades cuentan con muchas limitantes, siendo la principal, la falta de personal profesional y capacitado para hacer frente a estas situaciones, así mismo, la carencia de instituciones e instalaciones para dar curso a los constantes casos que se están presentando casi a diario en este municipio.
Menores infractores, según la ley, son todos aquellos  los que habiendo cumplido doce años, pero sin alcanzar la edad de dieciocho años, se les impute la realización de alguna conducta tipificada como delito en la ley penal o en las leyes especializadas. 

El tema, polémico en sí mismo, pudiera presentar muchas ramificaciones, por ejemplo, en este caso de la descripción legal, cuando los jóvenes de 15,16 y 17 años cometen verdaderos crímenes atroces y son juzgados como lo que son, menores de edad, o viceversa, cuando los chicos son realmente pequeños, de 11,12 o 13 años y la causa de su detención es por una “insignificancia” un delito realmente menor y son tratados por la ley o por sus progenitores con mano de hierro. Realmente se ocupa un doctorado y gente muy especializada en estos temas para poder actuar con justicia y encaminar a estos muchachos infractores a la reinserción social.

¿Pero porqué delinquen los jóvenes? Las respuestas pueden ser tan bastas como el infinito, pero se pueden mencionar algunas condiciones que según los expertos son las que más inciden en las conductas antisociales de los menores: Las dos primeras, son las condiciones antropológicas y físicas del joven pero los estudiosos se basan más en las condiciones sociales. Entre estas, las más mencionadas son: la moral, la religión, las condiciones de la familia; el régimen educativo; la producción industrial; el alcoholismo; las condiciones económicas y políticas; la administración pública; la justicia; la policía y en general la organización legislativa civil, y penal. Un tema, insistimos, bastante complicado de analizar desde la óptica simple y llana de la sociedad que vive el problema y que se preocupa porque quienes debieran estar en las secundarias, preparatorias y universidades, están en las cárceles o en las calles.

Por cierto, en Sonora, la ley que Crea el Consejo Tutelar para Menores resulta harto interesante, en su artículo 2 por ejemplo a la letra cita: “Es atribución del Estado y de los Municipios, evitar que menores de edad, se encuentren en situaciones de abandono, sometidos a malos tratos, recibiendo influencias corruptoras, de quienes ejerzan sobre ellos la patria potestad, la tutela o los tengan bajo su mando o cuidado por alguna situación de hecho, aun cuando dichas conductas no constituyan actos u omisiones sancionadas por las leyes penales”

En pocas palabras, el Gobierno se hace responsable, o debiera hacerse, de que los menores no sean influenciados por un entorno negativo que los lleve a una vida delincuencial. Difícil tarea sin duda alguna. También abrevia en su artículo 8 la citada ley: “En función de un desarrollo armónico de la personalidad, el Estado y los Municipios instituirán programas cívicos para la niñez, que despierten sus sentimientos patrióticos y su responsabilidad social, así como actividades que enaltezcan los valores históricos, deportivos, culturales, estéticos y morales de los menores, combatiendo, en consecuencia, todo tipo de comunicación masiva o individual y toda actividad que afecte su desarrollo físico y mental”

En Sonoyta se están haciendo esfuerzos, en varios sentidos, en las iglesias, en las escuelas, en los clubs de deportes, las autoridades están buscando como enfrentar dicha problemática y se están yendo al origen, para encontrar las causas. En una ciudad como la nuestra, una frontera, con todo lo que socialmente esto significa, la familia se vuelve el núcleo fundamental, si esta funciona bien, por lo regular, existen sus excepciones, por lo regular el problema de vandalismo juvenil no se presenta, más sin embargo, cuando la familia falla, por alguna u otra razón, los chicos menores de edad son más propensos, están más vulnerables a caer en algún error que los pudiera llevar tras las rejas.

El trabajo es arduo, la responsabilidad, conjunta, de quienes, padres de familia, maestros, autoridades, instituciones y claro, del propio joven. No hay otra manera de cumplir esta tarea, si un eslabón falla, será difícil avanzar en el propósito que se busca. El problema ya está ahí, los jóvenes infractores en Sonoyta cada vez son más, lo dicen las estadísticas de seguridad pública y lo dice la realidad galopante, la que no se puede ocultar, no es tiempo de buscar culpables ni de evitar responsabilidades, es tiempo de conjuntar esfuerzos, de aportar ideas y de llevarlas a cabo.



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