sábado, 1 de diciembre de 2012


"Muchas gracias y hasta pronto querido México": Felipe Calderón



En su último día como Presidente de la República, Felipe Calderón se emocionó. Se le quebró la voz y se conmovió. Expresó que en su alma y su corazón no tiene mas que una enorme y sincera gratitud para los mexicanos.

“Muchas gracias a todos y hasta pronto querido México”, resaltó el hoy ex presidente.

Ayer Calderón inició temprano. Ofreció un desayuno en Los Pinos a los diputados del Partido Acción Nacional (PAN); siguió con una reunión de su gabinete de seguridad; tuvo un último acto público; comió con todos los miembros de su gabinete y cenó con autoridades extranjeras que llegaron a México para la transmisión de mando.

Último acto público

En su último acto público como Presidente de la República, Calderón Hinojosa, inauguró ayer la segunda parte del Parque Bicentenario que desde hace dos años se encuentra en funcionamiento.

Dirigió un mensaje de 24 minutos y utilizó la palabra gracias, en todas sus formas (gratitud, agradecer) en 18 ocasiones. Levantó la voz para defender su mandato y justificar que desde el 1 de diciembre de 2006 y hasta el 30 de noviembre de 2012 puso en cada momento de su responsabilidad y de su mandato, toda la voluntad y entendimiento para construir el bien común y sacar a México adelante.

“No vayas a llorar”

El silencio apresó el lugar, el cual fue interrumpido por un grito que salió de entre los invitados y que destensó el ambiente: “¡No vayas a llorar!”.

El mensaje del panista, que fue interrumpido en dos ocasiones por aplausos, continuó con las gratitudes a los mexicanos: profesionistas, campesinos, albañiles, trabajadores de la salud, amas de casa, entre otros.

“Sé que hubo muchas cosas que pudieron haberse hecho de diferente o mejor manera, pero sí puedo asegurarles, amigas y amigos, que tengo la certeza de haber actuado pensando siempre en el bien de México”, expresó con tono de voz firme y alto.

Como testigos tuvo a su esposa Margarita Zavala y a su hijo Juan Pablo, quien acudió en representación de sus hermanos María y Luis Felipe.

A ella le agradeció el apoyo a lo largo de su gestión. Auditivamente fueron palabras de nostalgia, repetitivas: “Me voy con la conciencia de haber actuado siempre en cumplimiento de mi deber, en cumplimiento de mis tareas y responsabilidades como Presidente de México al servicio de la República”.

Agradeció una vez más a soldados, marinos, policías, ministerios públicos, por haber defendido a las familias mexicanas de la inseguridad. Los declaró héroes por acudir en defensa de la patria.

Al gobierno de Peña Nieto le deseó que tenga éxito.

Convive con la gente

Al final Calderón Hinojosa hizo lo que pocas veces en su sexenio. Recorrió parte del Parque Bicentenario, se dejó abrazar, besar, tomar fotos. Extendió los brazos para saludar, miró a los ojos a algunos, a otros los apuró para que saliera la foto.

Se tomó fotografías con su esposa e hijo con el lago de fondo. Saludo a corredores.

Felipe Calderón aprovechó para visitar el árbol ahuehuete que hace dos años sembró en el Parque Bicentenario. Lo vio crecido y se tomó fotos una vez más con su familia, con sus colaboradores, con periodistas, con la gente.

“Gracias. Ya porque me tengo que ir. Gracias”, dijo a la gente que lo rodeaba.

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